Elaine Vilar Madruga, escritora/author

Dejarte amar III

                                                                                         Dejarte amar III

                                                                                     Elaine Vilar Madruga


Me he asomado al lodo vidrioso de los ríos.

Entonces supe que era Ofelia,

y la muerte en mi pómulo

una larva abatida de la incógnita:

ser o no ser,

  y el sargazo impávido

del vientre de las bestias

una escupida de dios para mostrarme

que he tragado la eternidad,

  buche a buche,

con el hábito fértil de la espera.

Donde otros descubrirán la herrumbre

yo pongo las flores azules del ahogado.

El grano vendrá a sembrarse

en mi mejilla como la pregunta a dios

que otros podrán responder

cuando sepan que soy Ofelia:

míos todos los maderos imposibles

a los cuáles pude asirme,

  pero no.

El esqueleto de las aguas

era una espiral demasiado portentosa

para negarme a beber lo eterno de su carne,

y esta pantomima de fingirme muerta

una parte más de la máscara que llamo rostro.

.

Esta incredulidad que otros leerán en mis manos

es nada más que un insulto a los escribas

y a sus manías de animales sumergidos.

Sepan todos que yo tuve la promesa de un rescate,

el juego de las improbabilidades

abandonándome en el segundo

en que el aire fue agua,

  y nada más.

Yo esperaba la luz,

  el rumor de la mano conocida

arrastrándome a los márgenes de la historia,

no sabía que la eternidad era persistente

y se introducía en mis palabras como un naufragio premeditado.

Sepan todos que esperé

como se espera al animal milagroso de los incrédulos.

Sepan todos que esperé

la incoherencia de lo eterno,

con la manía lógica de las bestias

que no saben dejar de amar.  


23 de junio de 2010


Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: